Los profesionales que trabajan en los centros sanitarios de la red pública vasca sufrieron un total de 106 agresiones y 152 incidentes en los primeros nueves meses del año, unas cifras «preocupantes» que son «la punta del iceberg» del ambiente laboral al que se tienen que enfrentar los trabajadores todos los días. «Los datos serían todavía más alarmantes si realmente se declarasen todos los casos de violencia o coacciones. Lo que ocurre es que la mayoría de los empleados no los denuncian», alertó la delegada del sindicato de enfermería (SATSE), Carmen Vide.
En este sentido, la directora de Osakidetza precisó que una sola agresión ya es demasiado. «Las actitudes violentas son inaceptables en cualquier puesto de trabajo», apostilló Gloria Quesada. Ante esta situación, la máxima responsable del Servicio Vasco de Salud anunció ayer que se va a crear un observatorio sobre agresiones para «analizar y determinar las causas de las acciones violentas y poder atacarlas de raíz». Osakidetza contará con la colaboración del Sindicato Médico de Euskadi (SEM), SATSE y CC OO. Según los datos que manejan las autoridades sanitarias, sólo en lo que llevamos de año, medio centenar de trabajadores se han tenido que coger una baja laboral como consecuencia de una agresión en el centro de trabajo. Las auxiliares y enfermeras son el colectivo más afectado por la violencia de enfermos y familiares, especialmente en las visitas domiciliarias. No obstante, Kepa Urigoitia (SME) aseguró que «las amenazas en la consulta son cada vez más frecuentes».
Además de las agresiones, los profesionales sanitarios han llamado la atención sobre el incremento de los llamados incidentes (insultos, coacciones, gestos despectivos...) El pasado ejercicio se registraron un total de 129, mientras que en los nueves primeros meses ya se han superado los 150. «Es importante que afloren las agresiones para poder denunciarlas», aseguró la delegada de CC OO, Pilar Ortega.
Representantes de Osakidetza y de las tres centrales leyeron ayer una declaración conjunta para pedir «respeto» a los profesionales sanitarios. A partir de ahora, los ataques e incidentes registrados en el ámbito laboral serán considerados por el Servicio de Prevención como accidentes de trabajo.