Tras haberse opuesto a la reforma educativa de Eusko Alkartasuna, el PNV volvió a desmarcarse ayer de su socio en el Gobierno vasco y rechazó también el 'canon ecológico' de la Ley de Aguas, un texto que había impulsado el Departamento de Medio Ambiente, dirigido por EA, y que había sido aprobado en el Parlamento vasco en 2006 con el respaldo del tripartito y del PSE.
En esta ocasión, el grupo peneuvista apoyó en la Cámara una proposición no de ley del PP que insta al Ejecutivo de Ibarretxe a no cobrar el nuevo impuesto a los baserritarras durante cinco años, tal y como reclamaron las Juntas Generales de Álava. La propuesta de aplazamiento salió adelante al haberse votado en la comisión de Ordenación Territorial, donde PNV se unió de forma inesperada al PP, sumando la mayoría frente a EA, EB y PSE. El grupo de EHAK no estuvo presente en el debate, mientras que Aralar no tiene voto en la comisión, salvo en caso de empate.
Aunque las proposiciones no de ley no vinculan al Gobierno vasco, tienen un peso político relevante, pues constituyen un pronunciamiento de la Cámara de Vitoria. Pero, en este caso, el acuerdo parlamentario tiene un calado todavía mayor, porque EA había anunciado que no se presentará a las elecciones autonómicas de marzo en coalición con el PNV. En respuesta, este último partido no sólo se desmarcó ayer del canon; lo hizo un día después de que el Consejo de Gobierno aprobara el reglamento para poder cobrar el tributo, que asciende a 6 céntimos de euro por metro cúbico y no se aplicará a las familias, pero sí los agricultores y a la industria.
La reacción de EA fue inmediata. «Lo que ha hecho el PNV es un incumplimiento en toda regla del acuerdo alcanzado por unanimidad en el seno del Gobierno», denunció ayer la parlamentaria Nekane Alzelay, quien recordó que el reglamento está recogido en un decreto aprobado por la consejera de Medio Ambiente, Esther Larrañaga, pero también por Ibarretxe y la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia.
Para romper la disciplina del tripartito, los peneuvistas argumentaron esta vez que esperaban flexibilidad en el decreto. Sin embargo, los agricultores no se beneficiarán directamente de las bonificaciones por ahorrar agua, que pueden llegar al 95% del impuesto, sino que tendrán que pagar primero el 100%y luego les devolverán el dinero. Al final, el PNV acabó respaldando la moratoria planteada por el PP, que, en realidad, se opone a crear siquiera el nuevo tributo, aunque sea para financiar obras hidráulicas. «El cobro es un galimatías y una fuente de conflictos», auguró la parlamentaria María del Carmen López de Ocáriz.
Incumplimiento
Por su parte, los socialistas recordaron que el PNV se opone ahora al canon tras haber dado sus votos a la Ley de Aguas que creó ese tributo. «Ha votado precisamente con el partido que lo recurrió ante el Tribunal Constitucional», recordó la parlamentaria Natalia Rojo.
El PSE rechazó la moratoria del impuesto, y se atuvo al pacto de la Ley de Aguas, a pesar de que esa formación fue la que que llevó a las Juntas de Álava la idea de aplazar el cobro. Aquella iniciativa obtuvo el apoyo de todos los partidos de ese territorio, excepto ANV. El PP presentó la misma propuesta en las Juntas vizcaínas, pero fue rechazada.