«Se abre un nuevo capítulo en la historia de la región. Ulster envía una señal de esperanza para el resto del mundo de cómo incluso los problemas más difíciles se pueden resolver». Con estas palabras, el primer ministro británico, Gordon Brown, demostraba su entusiasmo ante el esperadísimo acuerdo alcanzado ayer entre el Partido Democrático Unionista y Sinn Fein. La devolución de los poderes de Justicia e Interior al Gobierno norirlandés ha sido finalmente pactada tras meses de disputas entre los dos partidos, que mantenían paralizado el proceso de paz. El Ejecutivo autónomo no se había reunido desde el pasado mes de junio.
«Se han resuelto satisfactoriamente las cuestiones más complicadas, esperemos que los acuerdos se ganen la confianza de la comunidad y que el primer ministro británico continúe dispuesto a ayudar con los gastos económicos derivados del proceso de devolución», señaló el ministro principal, el unionista Peter Robinson, en una rueda de prensa. Su adjunto en el Gobierno, el republicano Martin McGuiness, por su parte, habló de «progreso significativo» y expresó su confianza en que el pacto permita al Ejecutivo autónomo funcionar «sin interrupciones».
No hay un calendario fijado pero sí «un compromiso» entre las dos partes para completar el proceso, según recalcaron sus líderes. Bajo el acuerdo, se nombrará a un fiscal general para Irlanda del Norte, un cargo que actualmente es compartido con Inglaterra y Gales, y se procederá a la creación de un nuevo Ministerio de Justicia, cuya cartera deberá ostentar una persona ajena a los dos principales partidos. El proceso de devolución está llamado a prolongarse durante varios meses, pero ambas partes esperan que no se produzcan «retrasos innecesarios». El Ejecutivo reanudará mañana sus sesiones.
Compromiso con la paz
La transferencia de las competencias de Justicia e Interior al Gobierno autónomo ha sido uno de los asuntos más espinosos en el desarrollo del proceso de paz para Irlanda del Norte. Según los compromiso trazados en el acuerdo de Saint Andrews (2006) deberían haberse formalizado el pasado mes de mayo. Sin embargo, el Partido Democrático Unionista fue forzando la ralentización del proceso con la exigencia a Sinn Fein de nuevas garantías que demostrasen su compromiso con la no violencia.
La importancia del acuerdo alcanzado ayer fue enfatizada por la clase política británica. El ministro para Irlanda del Norte, Shaun Woodward, lo calificó de «histórico». Brown aseguró que la devolución de las competencias representaba un «último obstáculo», y que su superación traerán la «paz y la democracia a Irlanda del Norte».