Paco Roca (Valencia, 1969) sonaba en las quinielas como uno de los favoritos para alzarse con el Premio Nacional de Cómic este año. Un galardón necesario que pone en su sitio una disciplina que vive uno de sus mejores momentos, con nuevos lectores que se acercan al medio gracias a obras como la premiada 'Arrugas', un emotivo y sentido retrato de la degeneración senil que ya arrasó en el Salón de Barcelona.
Los trofeos no han hecho sino confirmar la excelente acogida de un álbum que vio la luz en Francia de la mano de la editorial Delcourt. En nuestras fronteras, Astiberri apostó hábilmente por un cómic arrebatador, que emplea un sentido del humor sutil y explota las enormes posibilidades del medio para ofrecer imágenes poéticas que hablan de un tema complicado, la enfermedad del Alzheimer, sin efectismos baratos.
«Me preocupa la vejez», explicaba el autor a EL CORREO hace unos meses. «Mis padres son ya mayores, y cada vez que hablo con ellos me dan un detallado informe médico de cómo se encuentran, qué medicamentos toman y cuáles deben ingerir para contrarrestar los efectos secundarios de los primeros». El Premio Nacional de Cómic, entregado por el Ministerio de Cultura y dotado con 20.000 euros, fue inaugurado el pasado año por Max, cuyo genial talento dio un barniz de prestigio a un galardón muy esperado por los aficionados al noveno arte. Han resultado finalistas este año 'Estraperlo y tranvía', de Alfons López, y 'María y yo', de Miguel y María Gallardo.
Al final, el jurado ha inclinado la balanza y se ha decantado por una propuesta capaz de llegar a todo tipo de público que se mueve en un terreno resbaladizo sin caerse. Al autor le inspiró el padre de uno de sus mejores amigos, aquejado de Alzheimer. «Me parecía una persona muy culta e inteligente. Siempre lo veía junto a su enorme biblioteca y escuchando música. Me parecía un ejemplo de lo que me gustaría ser a su edad llegada la jubilación. Por eso fue un duro golpe ver la degeneración que fue sufriendo debido a la enfermedad. Me parece la peor imaginable. Devora nuestros recuerdos, todo lo vivido, sensaciones, sentimientos...».
En el Salón de Getxo
Lejos de dejarse llevar por el tópico a la hora de afrontar 'Arrugas', Roca se documentó a fondo sobre el tema. Visitó residencias de la tercera edad durante meses y habló con médicos, enfermeros y ancianos. Prácticamente todo lo que aparece en el cómic son anécdotas reales sacadas de esas conversaciones.
El relato, que arranca con el ingreso de un anciano en una residencia, se aleja del dramón lacrimógeno, por algo ha sido elegido como material informativo de apoyo por asociaciones que combaten la enfermedad. 'El juego lúgubre', 'Hijos de la Alhambra' y 'El Faro' son otros trabajos de este dibujante valenciano, que estará la próxima semana firmando ejemplares de su obra en el Salón del Cómic de Getxo.